
A la Primera Parte
Tras casi dos decadas del inicio de la transici�n democr�tica, de forma paulatina el debate en torno a la reforma del Sistema de Inteligencia en Guatemala ha ido ganando espacio. Tal hecho no es m�s que el reflejo de un largo proceso de maduraci�n de la cultura pol�tica, todav�a inconcluso. INTRODUCCION
Lo que en el pasado se clasificaba fuera de las razonables coordenadas de lo debatible, es hoy un tema que empieza a ser abordado. La condici�n inescrutable -propia y necesaria para el pensamiento autoritario- de la que el tema era portador, va siendo develada a trav�s de diversas iniciativas.
La conclusi�n del conflicto armado interno y la salida pol�tica pactada con los Acuerdos de Paz, ha abierto un nuevo escenario que indudablemente ha coadyuvado para que este tema empiece a ser iluminado por los ideales del r�gimen democr�tico y de derecho. Pero tambi�n, los hitos de la paz se encargaron de revelar las condiciones realmente existentes de nuestra transici�n democr�tica.
No se dice nada nuevo al citar las enormes dificultades que el proceso de reforma del Sistema de Inteligencia supone -no s�lo para el r�gimen- sino para el conjunto del sistema pol�tico. A la coexistencia de democracias de fachada con instituciones militares de larga tradici�n autoritaria, se une -en una compleja combinaci�n- la naturaleza secreta de los Servicios de Inteligencia.
De esa cuenta, debatir el tema -importante e ineludible paso- es un ejercicio saludable, pero de ah� a trazar una senda para la reforma, la distancia sigue siendo abismal. Los Servicios de Inteligencia contin�an revelando las caracter�sticas propias de nuestro pasado autoritario. La reforma del Sistema de Inteligencia sigue siendo la asignatura pendiente de la democratizaci�n pol�tica en Guatemala.
La constante a lo largo de los a�os ha consistido en asumir �ste proceso como un asunto para despu�s. En tal l�gica, la democratizaci�n sigue demostrando sus l�mites y a la vez sus contradictorias capacidades para convivir con lo autoritario.
El hacer de inteligencia se mantiene fuera de los renglones de la legalidad en la que todo sistema democr�tico se fundamenta. Tal posici�n fortalece las posiciones de poder de unos Servicios que contin�an sirvi�ndose a s� mismos, con la aquiescencia del poder pol�tico a quien comparten estimaciones de inteligencia.
En tal marco, la inteligencia de desfigura, al ser un recurso de utilidad exclusiva de determinados funcionarios de gobierno, para quienes la inteligencia es de utilidad en sus juegos de poder. Es en tal contexto que la reforma puede esperar.
Mientras tales inercias ganan terreno, en el escenario nacional los riesgos y las amenazas pierden sus referentes de la guerra fr�a. Se diversifican y se hace m�s compleja su atenci�n oportuna.
El Estado moderno no puede prescindir del conocimiento de los escenarios en los que sus decisiones habr�n de ser probados en la pr�ctica m�s concreta: Las pol�ticas p�blicas. Una decisi�n que no se fundamente en el conocimiento resultante del an�lisis estrat�gico puede ser sin�nima de fracaso. Para ello es vital la inteligencia oportuna, completa-coherente y objetiva.
La ejecuci�n del ciclo de inteligencia -planificaci�n, recolecci�n, procesamiento, an�lisis y diseminaci�n- supone un esfuerzo por hacer que los datos e informaciones -p�blicas y aquellas otras obtenidas de forma encubierta- se transformen en un conocimiento (Informaci�n con Significado, en el lenguaje de la materia). Tal conocimiento tiene valor, por cuanto es de utilidad para comprender los escenarios de corto (coyunturales), mediano y largo plazo (estrat�gicos), para alimentar asimismo previsiones y decisiones. El hecho de comprender escenarios supone identificar oportunidades, resolver la ecuaci�n de riesgos-amenazas-vulnerabilidades y prospectar consecuencias, contrastando los factores ajenos y propios. Formulaciones -a simple vista- ausentes de la conducci�n del Estado en la actualidad.
Para que la inteligencia guatemalteca sea capaz de leer de la realidad sus nuevos roles, y que su labor sea compatible con la condici�n democr�tica del r�gimen en el Estado moderno, requiere iniciar un proceso de reforma.
Por ello, preciso es traducir las ideas y debates a fin que, contrariamente a lo que muchos suponen, los est�ndares de legitimidad, sean comprendidos como una precondici�n a la eficacia con que los Servicios de Inteligencia del pa�s llevan a cabo sus cometidos.
Los �mbitos de inteligencia de los Servicios, sus funciones y limitaciones mutuas, las pautas de coordinaci�n institucionales y operativas �nter-servicios, la carrera y profesionalizaci�n de los servidores p�blicos especializados en inteligencia, el sistema de controles cruzados desde los tres poderes del Estado, el acceso a informaci�n, el Habeas Data, la regulaci�n del Secreto de Estado, son algunas de las l�neas maestras por las que tal proceso de reforma debe encaminarse.
El presente trabajo se inserta en el plano arriba referido. Pretende mostrar caminos para el alcance de unos de los puntos cruciales de la reforma del sistema de inteligencia guatemalteco: La tarea de control por parte del Congreso de la Rep�blica.
Si partimos de afirmar que el Congreso es la instituci�n estatal que refleja de forma m�s transparente los cambios que se producen en el sistema pol�tico -puesto que refleja el pluralismo electoral- podemos valorar el papel de dicho organismo de Estado en el proceso de democratizaci�n y reforma del Estado.
Indudablemente, sobre la funci�n parlamentaria en el Estado de Guatemala penden cruciales temas para lograr el efectivo cumplimiento de su labor. El trabajo de las Comisiones Legislativas y la Junta Directiva del Congreso, el monitoreo social del voto, la recuperaci�n del concepto de representaci�n en la labor de cada uno de los diputados, son algunas de las encrucijadas que esperan la reforma del Organismo Legislativo.
Empezar la reforma del Sistema de Inteligencia desde el Congreso, supone tambi�n una apuesta para poner a prueba las capacidades del Poder Legislativo en esta etapa de la consolidaci�n democr�tica. La creaci�n de un �rgano de control espec�fico sobre la actividad de inteligencia revelar� las posibilidades para el ejercicio de control que a todo Organismo Legislativo le corresponde en el r�gimen democr�tico. Como toda pol�tica, la norma dicta que la misma es perfectible �nicamente a trav�s de su puesta en marcha.
Con el presente material se abre un importante e ineludible debate: El control parlamentario de la actividad de inteligencia en Guatemala. Para tal fin el estudio inicia presentando la relaci�n entre el Estado de Derecho y los Servicios de Inteligencia. Las complejidades del control, las contradictorias l�gicas del pol�tico y el esp�a, los riesgos que entra�a la funci�n inteligencia para el Estado de Derecho y la relaci�n entre consolidaci�n democr�tica y Servicios, son algunos de los �nfasis con los que este primer cap�tulo intenta introducir el tema.
El control de la funci�n de inteligencia en el Estado de Derecho, es el tema abordado en el segundo cap�tulo. Aqu� se tratan de destacar una diversidad de modalidades de control entorno a la primac�a de la ley y la generaci�n de pol�ticas. Finalmente, se pasa a presentar la contextura de la convergente acci�n de control desde los poderes del Estado.
Estado de derecho y servicios de inteligencia y como respuesta a tal relaci�n, el control de la funci�n de inteligencia -cap�tulos uno y dos- constituyen la primera parte del trabajo. La cual tiene un car�cter meramente instrumental e introductorio.
La segunda parte versa ya no sobre el control en general -desde los tres poderes del Estado- sino que ubica su foco de atenci�n sobre el poder legislativo. Es esta la parte central del trabajo. El primer cap�tulo de esta segunda parte, analiza brevemente las fuentes del poder legislativo, sus funciones y la espec�fica institucionalidad para el ejercicio del control.
Es en el segundo cap�tulo en donde se abren los m�s importantes debates del estudio, en torno a la naturaleza del control parlamentario sobre inteligencia, las funciones y potestades, las modalidades de integraci�n y composici�n, las pautas generales de funcionamiento y el marco de trabajo, aspectos todos abordados desde la perspectiva de una Comisi�n de Trabajo del Congreso de la Rep�blica que espec�ficamente tenga como cometido controlar a los Servicios de Inteligencia de Guatemala.
Como se�alamos reiteradamente, el estudio abre debates en torno a posibilidades m�ltiples que buscan concretar la funci�n de control en materia de inteligencia por parte del Congreso de la Rep�blica. De tales formulaciones a la realizaci�n de una acci�n legislativa existe tan s�lo un paso.
La estrategia metodol�gica que permiti� arribar al presente documento se bas� exclusivamente en la s�ntesis documental bibliogr�fica, en mucha menor medida hemerogr�fica. De esa manera se contrastaron diversas fuentes te�ricas -sobre todo en materia de Estado de Derecho, controles y poder legislativo- y un importante c�mulo de estudios de caso y normativas, en torno a experiencias de control parlamentario en nueve pa�ses (Alemania, Argentina, Australia, Canad�, Estados Unidos, Italia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Sud�frica). No obstante tener en cuenta un importante n�mero de casos, el estudio no se centra en el an�lisis comparado del control parlamentario, sino que m�s bien hace uso de tales insumos para ilustrar las m�ltiples aristas que el tema presenta. As� mismo, m�s all� de los marcos normativos, se incluyen tambi�n referencias a reportes e informes p�blicos que peri�dicamente publican las Comisiones Parlamentarias en materia de inteligencia de los pa�ses comprendidos en el estudio. De esa forma, contrastando los estudios de caso, los reportes e informes y las normativas, se pretende rebasar el esquema de an�lisis estrictamente normativo, al contrastarlo con lo f�ctico.
Finalmente, vale destacar que cuando un avance de investigaci�n -como el presente- no se asienta en un c�mulo previo de estudios, los campos son tan amplios, como posibles los enfoques. En tal contexto, vale la pena apreciar este estudio, no s�lo por lo que fue posible abordar, sino m�s bien -quiz� hasta m�s importante- por los aspectos que se�al�ndolos someramente apuntaran nuevas y m�s profundas agendas de investigaci�n en torno al tema.
Guatemala, noviembre de 2000