Chile - Intelligence UNIVERSIDAD DE CHILE _________________________________________________________________________
INSTITUTO DE CIENCIA POLITICA
"ANALISIS DE INFORMACI�N:"
CARACTERISTICAS - METODOLOGIAS - PROYECCIONES - Prof. Ulises A. Fa�ndez
Acad�mico
Instituto de Ciencia Pol�tica
Universidad de Chile
El Prof. Fa�ndez es Ge�grafo, especialista en Teledetecci�n y Magister en Estudios Internacionales por la Univ. de Chile. Diplomado en Tecnolog�a Espacial y Defensa (GDTA-CNES). Diplomado en Pol�tica Tecnol�gica (F.H.K.). Diplomado en An�lisis de Informaci�n Tecnol�gica (NSB) y Diplomado en Planificaci�n Estrat�gica(ONU).I n d i c e I. Marco Te�rico General
II. Caracter�sticas del Proceso
III. Perspecitva Psicol�gica
IV. El Problema Anal�tico
V. An�lisis y Producci�n
VI. Categorizaci�n de Procedimientos Anal�ticos
VII. An�lisis del proceso de INTERLOCUCI�N
VIII. Definici�n de Unidades de An�lisis
IX. Operatoria Espec�fica del An�lisis de Contenidos y Mensajes
X. Deficiencias y Fallas en el Proceso de An�lisis
XI. Conclusiones Espec�ficas y Gen�ricas
XII. Bibliograf�a
Hacer muchos estudios y bien hechos conduce a la victoria; prestando especial�sima atenci�n a este punto, yo puedo predecir igualmente la victoria o el fracaso. Frases finales del Cap. I de "EL ARTE DE LA GUERRA". de SUN TZU. China. Reino de WU. A�o 500 A.C.
Un hombre no debe afligirse de que los otros hombres no conozcan sus caulidades; debe afligirse por no conocer las de los dem�s. Cap. I. Inciso 16. "LUN-YU". Khung-Tzy. A�o 520 A.C. (Confucio).
�C�mo es posible que haya hombres que obren a la ligera, sin comprender la raz�n de las cosas. Cap. VII. Inciso 27. "LUN-YU". Khung-Tzy. A�o 520 A.C. (Confucio).
I. MARCO TEORICO GENERAL.
El inicio del Siglo XXI est� definido por la creciente circulaci�n de flujos de datos e informaciones, cuya cuant�a suele escapar a la capacidad de aprehensi�n normal de las personas, mas a�n cuando se trata de �reas o sectores especializados del conocimiento. Por tanto, los procesos de gesti�n y resoluci�n se ven atiborrados e influidos por dicha circunstancia, surgiendo, en consecuencia, la necesidad de discriminar con certeza dentro de grandes vol�menes, con el prop�sito de extraer, mediante adecuados procesamientos, aquellas informaciones principales, atinentes y �tiles que permitan mejor resolver dentro de los procesos de toma de decisiones. Dicha realidad genera dos situaciones espec�ficas; por una parte, el creciente posicionamiento de la profesi�n de analista, -(consolidada y potenciada por sistemas inform�ticos), y, por otra, el perfeccionamiento de sus metodolog�as de trabajo anal�tico que le ayuden a alcanzar mayores niveles de eficiencia, con m�nima inversi�n de tiempo y recursos, para el mejor aprovechamiento de datos e informaciones disponibles.Todo lo expuesto, junto a la experiencia mundial en este �mbito, lleva a pensar que, en los actuales asuntos de Informaci�n, no hay fase que sea m�s importante que aquella que estudia la relaci�n entre los productores y los consumidores de informaci�n procesada. Esta relaci�n no se establece de manera autom�tica, sino que es el resultado de un esfuerzo consciente de b�squeda de una vinculaci�n positiva y sin�rgica entre las partes mencionadas.
II. CARACTERISTICAS DEL PROCESO.
Sobre el particular, se han identificado 4 puntos claves para definir lo que toda decisi�n pol�tico-estrat�gica necesita para alcanzar sus objetivos:1) Los Analistas proporcionan el 90% del soporte de la informaci�n procesada para las decisiones.
Por consecuencia, los analistas no deben laborar solos, sino organizados y agrupados en equipos de trabajo, al amparo de una Agencia o Empresa (sea p�blica o privada), eso se debe a varias razones, entre las que destacan: la especializaci�n por �reas y temas, la disponibilidad de archivos y bibliotecas, junto a la continuidad en el tiempo de un tipo de actividad que se caracteriza por el estudio sistem�tico, permanente y pormenorizado de su �rea tem�tica. La din�mica del trabajo indica que las informaciones se re�nen y canalizan hacia jefaturas y coordinaciones de nivel superior, lo que permite una visi�n mas completa, de conjunto, simult�nea, actualizable y almacenable en archivos interactivos.2) El Inter�s Nacional de todo pa�s requiere acercamiento entre analistas y decisores, para el dise�o de procesos particulares de toma de decisiones.
3) Los funcionarios que tienen responsabilidades de Estado, deben estar lo mejor informados que sea posible, pues de ello depende el �xito de su trabajo.
4) Los Profesionales del procesamiento de informaciones tienen el deber de explicar a cada nueva autoridad, acerca de la necesidad y utilidad que significa disponer de informaci�n procesada de buena calidad, oportuna y f�cil de utilizar para el mejor ejercicio de sus funciones.
La experiencia internacional, indica adem�s, que el an�lisis ha evolucionado desde la simple recopilaci�n y lectura de textos hasta la actual interpretaci�n proyectiva(o prospectiva); ello significa que el an�lisis ha logrado ser reconocido como una actividad intelectual que se equilibra entre una base acad�mica junto al cultivo de la virtud y el arte de perfeccionar capacidades profesionales por parte del analista, gracias al empleo de m�todos y procedimientos que le permiten separar lo principal de lo accesorio y lo trascendental de lo pasajero o superfluo.
Es esta condici�n de experiencia profesional, junto a la habilidad inductiva-deductiva, lo cual le otorga a veces un car�cter "misterioso" y ya que tradicionalmente el trabajo se realiza bajo condiciones de confidencialidad, muchas Autoridades suelen desconfiar de sus apreciaciones y previsiones que, en esencia, s�lo buscan orientar y alertar frente a posibles riesgos. Como las autoridades muchas veces tienen asesores directos que tambi�n les informan, suelen producirse diferencias entre sus opiniones y el contenido de los reportes de informaci�n procesada, lo que agrega un factor adicional de pugna e incertidumbre en el decisor. Por todo lo dicho, el producto del an�lisis debe ser transmitido en un lenguaje sencillo, directo, sin ambig�edades y con un orden l�gico que resista cualquier cr�tica o duda, especificando claramente lo que se sabe, lo que no se sabe y las opciones respecto de lo que podr�a suceder a futuro, si no surgen variables independientes externas que cambien el escenario.
Existen muchos tipos de an�lisis, tales como: el an�lisis de oportunidad, que busca establecer el mejor momento para una decisi�n, el an�lisis de valor agregado, que busca potenciar el valor del significado de informaciones aparentemente inconexas o, en el campo de defensa, el an�lisis de objetivos, que permite no s�lo identificar un blanco, sino, adem�s, el mejor modo de abatirlo al menor costo posible. A este respecto, la tecnolog�a de vanguardia est� colaborando con datos valiosos y precisos que sirven de materia prima para el analista, obtenidos por instrumentos cada vez mas sofisticados.
En consecuencia, en palabras del antig�o estratega chino TSE MA: "no se puede decir que la verdad cambia como la direcci�n del viento; lo importante es saber la magnitud del viento y sus posibilidades de volver a cambiar de direcci�n". Entonces, un analista puede ser escuchado o no, pero si su trabajo es un producto de buena calidad, el tiempo se encargar� de darle la raz�n.
Al trabajar, el analista utiliza todas las informaciones y datos que �l y otros han reunido y aplica sobre ella su capacidad profesional para organizar lo disponible, sintetizar la esencia de los contenidos y elaborar informes destinados a satisfacer las necesidades de saber del usuario. Posteriormente, otras personas realizar�n la difusi�n del producto terminado.
Sin embargo, a pesar del incremento de apoyos tecnol�gicos y la especializaci�n de los organismos de b�squeda, los analistas contin�an jugando un rol cr�tico porque son quienes crean Inteligencia, un producto terminado para el apoyo directo a la toma de decisiones. No obstante, el paso del tiempo tambi�n est� planteando nuevos desaf�os para los analistas, en la medida que la sofisticaci�n de los sistemas les obligan a perfeccionar y multiplicar los procedimientos de su tarea. Es el caso de la evaluaci�n del significado de eventos y elementos intangibles, tales como la moral y la perspectiva sicol�gica de un grupo humano bajo estudio. Una tarea fundamental, como ya se dijo, es determinar, "qu� se sabe y qu� no se sabe efectivamente" sobre algo o alguien y en base a ello, establecer las posibilidades de maniobra de un sujeto-grupo, o bien, el probable desarrollo futuro de una situaci�n. Es por ello que el an�lisis aparece en algunas ocasiones, como un proceso ambiguo, porque son demasiadas y m�ltiples las variables que deben ser consideradas para la organizaci�n del conocimiento disponible, as� como las herramientas metodol�gicas a utilizar en su proceso.
La vor�gine del tiempo es el principal adversario del trabajo anal�tico, porque los decisores requieren respuestas prontas, puesto que el factor incertidumbre es percibido como una amenaza y una vulnerabilidad. De all� que la capacidad creativa del analista para procesar con rapidez, sin perder el hilo conductor de una situaci�n, -en el menor tiempo posible-, es un logro deseable, pero que requiere experiencia profesional, conocimiento metodol�gico y vocaci�n personal para permitir que el proceso no se desv�e del objetivo original, que no es otra cosa que la indicaci�n del Jefe directo o la petici�n expl�cita del decisor pol�tico.
III. PERSPECTIVA PSICOLOGICA.
El hombre parece ser el �nico animal que "entiende que sabe" y, en consecuencia, el proceso de an�lisis es un tipo de trabajo profesional "sui generis", especial, donde un proceso mental, llevado al m�ximo de las capacidades humanas, demuestra las fronteras del altruismo, la devoci�n por la b�squeda de la verdad y una s�ntesis cultural, como en ninguna otra profesi�n. Los secretos de su cultivo residen en la perseverancia serena, la b�squeda entre la diversidad y el seguimiento sistem�tico del funcionamiento de diversos procesos cognitivos. La profesi�n de analista emerge entonces con especial �nfasis en un tiempo cuyo signo es la abundancia de datos e informaciones que complican los procesos decisionales y donde los esc�pticos no se atreven a entender la esencia de su car�cter; esa funci�n natural del cerebro humano, capaz de generar modelos creativos, establecer las expectativas de la relaci�n causa-efecto y la elaboraci�n de procesos para jerarquizar premisas. Cada vez es mas frecuente preguntarse por la localizaci�n del error, por las fallas de la modelizaci�n en lo substancial, por la validez de la experiencia y la cambiante faz de lo que se espera de esta profesi�n, con sus significantes culturales y la b�squeda de un equilibrio �ptimo entre raciocinio y proceso adaptativo, porque "cada caso, es un caso".Una importante corriente de reflexi�n psicol�gica trabaja bajo la idea que los paradigmas cognitivos son un adecuado marco conceptual bajo cuyo desarrollo se entiende la convergencia del pensamiento, el lenguaje, la comprensi�n y las categor�as que explican la configuraci�n de un complejo proceso mental. Sin embargo, se evidencia que existen estructuras profundas e inobservables que son de dif�cil entendimiento, en especial cuando se trata de sistemas de comunicaci�n, signos comunicacionales y analog�as con procesos humanos superiores, como pretende la inteligencia artificial.
La idea de la mente humana se acepta entonces como un sistema, que DEBE procesar informaci�n para permitir la ocurrencia de los dem�s procesos mentales, en particular los vinculados con la elaboraci�n de representaciones, que llevan en s�, c�digos y s�mbolos que buscan asimilarse a la imagen de sujetos activos y que no limitan a responder pasivamente a est�mulos del MEDIO. El individuo as� "capacitado" por su mente, debe ser considerado como un ente activo, dotado de capacidades para establecer metas, adoptar decisiones, planificar estrategias, interactuar y, en suma, asociar factores abstractos y emp�ricos, de modo que en su discurrir se genere una suerte de coherencia interna, capaz de resolver situaciones consideradas problem�ticas o de soluci�n variable. Dicha proyecci�n, aparece empero, parcialmente restringida por la naturaleza del sistema de ideas, la calidad de los datos disponibles, los recursos mentales de procesamiento y la capacidad de memoria, todo ello sucediendo de modo SERIAL en vez de PARALELO, para permitir la resoluci�n de situaciones consideradas problem�ticas, en base a: PREPARACION, PRODUCCION y JUICIO.
En cada una de las m�ltiples perspectivas resultantes, la descripci�n de hechos observables hace preguntarse al analista: �es aquello lo que realmente sucede?. Tal vez hay informaci�n de superficie disponible respecto de fen�menos de naturaleza interdependiente pero, no es menos cierto que la informaci�n que se obtiene en relaci�n con la dependencia causal de hechos observables siempre ser� incompleta, porque el esquema de comparaciones entre modelos y hechos concretos no siempre demuestra correspondencia. Se evidencia una ambig�edad l�gica y tambi�n una perspectiva de realidad formadas por infinitas componentes, algunos manifiestas y otros como fen�menos s�lo intu�bles. Por consecuencia, no es f�cil decir "donde est� el eje si no se evidencia la periferia" y ello se debe a que, entre el pensar y el observar hay distancias reales y distancias conceptuales, como expresiones variadas de la intuici�n mental a lo que se agrega la natural imposibilidad humana de acceder al fondo absoluto de las cosas.
Por lo tanto, no es posible obtener conocimiento �til de un hecho aislado si se desea entender el todo, (la inferencia suele ser riesgosa). Es preciso entonces formar en la mente un modelo completo para acercarse al conocimiento y desde all� intentar se precise con certeza, una forma creativa de relaci�n entre SUJETO, OBJETO, ENTORNO y ANALISTA, para lograr un alcance efectivo del estudio de la realidad. S�lo desde all� ser� posible responder por la eterna duda del SER y el TRASCENDER, su medio, sus problemas y sus posibilidades de soluci�n.
Por lo antes descrito, el analista de este tiempo debe ser un profesional autoconsciente de sus mejores capacidades para emplear el proceso de razonamiento y, a la vez, debe accionar principalmente en el empleo del COMO para simplificar lo complejo y hacer claridad donde otros se debaten en la incertidumbre. Sus armas metodol�gicas deben ser guiadas por la revisi�n cr�tica de los fen�menos bajo estudio, por la estrictez en el empleo del m�todo cient�fico y por la calidad de las m�ltiples vertientes cognitivas que permiten revalorizar el producto de diversas interconexiones de resultado de informaci�n, determinando ejes de an�lisis y modelos de an�lisis.
Entonces,lo anterior obliga a aceptar que existen tres desaf�os cognitivos que todo analista debe vencer:
- la mente est� pobremente equipada para tratar con eficacia tanta incertidumbre.
En cuanto a los ejes de an�lisis, �stos se definen como cadenas de inferencia y procedimientos, capaces de generar alternativas frente a un procesos complejos, s�lo diluscidables a trav�s de esquemas mentales, capaces de interpretar la realidad y apoyar esquemas conceptuales. No siempre la abundancia de informaci�n potencia la validez de un an�lisis y las trampas cognitivas se expanden en la medida que la interrelaci�n informativa crece, potenciada por la revoluci�n inform�tica. Esto ha obligado a investigar con mayor fineza los procesos mentales, sus l�mites biol�gicos y la creciente tensi�n a que son sometidos los analistas. Pero este profesional no siempre "sabe lo que sabe" y a veces se resiste a aceptar "que no sabe"; de all� la necesidad de priorizar el empleo de t�cnicas anal�ticas precautorias, capaces de suplir m�ltiples carencias, debilidades y prejuicios que atentan contra la fiabilidad del producto de informaci�n procesal. Los analistas deben asumir que tienen que entender el discurrir mental de personas disc�miles, imbuy�ndose en determinadas situaciones, desde la perspectiva "del otro", donde el entrenamiento profesional no basta y s�lo una mente abierta y flexible es capaz de ponderar, sopesar y rectificar de modo oportuno. El analista debe ser capaz de valorizar el impacto que produce toda nueva informaci�n, como parte de un proceso que busca determinar lo desconocido, ponderando las cadenas de inferencia, los puntos de vista y los riesgos del juicio, para evitar un "escalamiento hostil" que se proyecte hacia errores capitales, o bien "percepciones selectivas" que distorsionen los mecanismos de interpretaci�n. Finalmente, cabe citar el desarrollo de los m�todos nemot�cnicos, como expresiones necesarias para codificar asociatividades y enlazar cadenas de ideas, haciendo innecesaria la memorizaci�n de ingentes vol�menes de datos a la vez que valorizando con ponderaci�n las "primeras impresiones", que suelen influir en la credibilidad, la importancia atribu�da y el ordenamiento l�gico de ideas y perspectivas, capaces de explicar orientaciones mentales producidas por efectos de demostraci�n, narrativas plausibles y v�as alternativas para mentalizar un asunto o problema, libre de ambig�edades y construcciones idealistas.
- dentro de lo cognitivo, existen prejuicios involuntarios que generan incertidumbre.
- las metodolog�as anal�ticas siempre deben luchar con informaci�n incompleta, ambigua y a veces distorsionada.Sin embargo, lo antes expuesto no logra alcanzar un nivel intelectual autosustentable, si no se le remite a un Modelo de An�lisis, es decir, a un esquema gen�rico de ideas que busca representar las bases te�ricas de la organizaci�n del proceso anal�tico, capaz de servir de "patr�n de comparaci�n" y referente �ltimo respecto de la aproximaci�n axiol�gica y ontol�gica que se defina respecto de la realidad. En consecuencia, todo profesional del an�lisis debe considerar la omnipresencia de un mosaico de desaf�os intelectuales que, cual obst�culos silenciosos, aguardan al desprevenido para enfrentarlo con una realidad psicol�gica irreductible: peque�as partes de informaci�n ser�n el punto de inicio para la percepci�n de la realidad; peque�as piezas de un gran rompecabezas deben realinearse con la din�mica temporal del cambio cont�nuo; gran capacidad cognitiva ser� de indispensable ayuda para superar las dificultades de una vor�gine que se debate entre lo plausible y lo anal�gico. En s�ntesis, el analista debe hacer honor a una vieja frase que, por sabida, no deja de ser cierta: "las mentes son como los paraca�das, s�lo funcionan cuando se abren".
IV. EL PROBLEMA ANALITICO.
Durante a�os y como fen�meno mundial, han prevalecido dudas sobre la credibilidad del "producto de informaci�n", principalmente porque muchos analistas han hecho prevalecer su calidad de expertos por sobre su rol de procesadores. Esto es b�sico para entender que la m�xima "Poco, bueno y a tiempo" de los a�os 40 no es suficiente y que debe ser complementada con el t�rmino "�til". Tambi�n se han ido diversificando los tipos de producto de informaci�n procesada, que consideraban tradicionalmente dos: trabajos espec�ficos sobre un tema y/o, informes peri�dicos sobre temas generales por �reas de inter�s; este �ltimo tipo de producto requiere que el usuario sea un excelente lector y un mejor correlacionador entre informes, para permitirle la mantenci�n de un hilo conductor entre per�odos o lapsos de informaci�n. La tendencia actual se orienta al usuario, es decir, al verdadero tipo de informaci�n que un decisor requiere, mas all� de formatos o h�bitos de procesamiento; lo que algunos llaman "Estimaciones de Inteligencia". Este ambiguo t�rmino, para los no conocedores, debe contener dos elementos: hechos y contexto, lo que implica la necesidad de asociar ambos y desde all�, establecer rangos de probabilidad, tales como: "probable, dudoso, altamente improbable, riesgoso, etc.". Esta modalidad es estad�sticamente imprecisa y proviene de la subjetividad humana de apreciaci�n, en base a lo disponible, en la imposibilidad de adivinaci�n del futuro.No obstante lo anterior, en la medida que el decisor es de mayor nivel y puede disponer de varias fuentes de informaci�n, la modalidad descrita adquiere valor en cuanto representa una opci�n y una visi�n interpretativa de lo conocido, respecto de lo esperado. Ello no es tan v�lido, por ejemplo, para el campo de defensa donde un peque�o error puede significar la vida o la muerte de un grupo de combatientes. En mucho influye la capacidad y acertividad de los organismos de b�squeda y como ya se ha visto, la relaci�n con ellos debe ser de mutua y estrecha confianza, porque la visi�n no puede ser ni horizontal ni vertical, sino central o perif�rica, en una serie de anillos imaginarios que se acercan progresivamente al eje o meollo de un asunto, con el m�nimo de manipulaci�n posible. Los viejos analistas imaginaban, a principios de siglo, que la confiabilidad de la informaci�n ten�a forma de pir�mide y mientras mas amplia era su base, mejor comprobada estaba una informaci�n. Eso pudo ser cierto en algunas oportunidades, pero en la actualidad, cuando las fuentes se multiplican y el flujo de datos se hace inmanejable, es obvio que el procesamiento debe cambiar su modalidad porque las condiciones pr�cticas y el tiempo disponible han instaurado dos requisitos insoslayables: tiempo real y precisi�n de objetivos.
Para algunos, un m�todo no va desplazando a los otros sino que se ha ido construyendo un escalonamiento progresivamente complejo, que se abre como un abanico de posibilidades para que el analista escoja, de acuerdo a la situaci�n planteada; es el caso de utilizar o no hip�tesis de trabajo o solamente ordenaci�n mec�nica y clasificaci�n tradicional. Si se acepta este tipo de operatoria, se debe tener una base racional frente al objetivo o problema en estudio, donde la extrapolaci�n y la interconexi�n de hechos y actitudes sean los mejores indicadores del rumbo que debe tomar el procesamiento, el nivel de sensibilidad del trabajo y las necesidades de saber del usuario. En s�ntesis, cuando se exploran opciones de futuro, las variables internas y externas al problema son infinitas y, por lo tanto, se debe aceptar que el "factor imponderable" (tambi�n conocido como el "factor X") puede surgir donde y cuando menos se lo espera; de all� la necesidad de estudiar la visi�n prospectiva como una disciplina separada, de valor cient�fico, seria y profunda, que privilegie lo conceptual y la esencia, mas all� de analog�as y relevancias temporales.
Por otra parte, existe un crecimiento no bien dimensionado de las futuras tareas y espectativas que se proyectan para el analista del futuro. Es evidente que todo apunta a un incremento de su rol y una redefinici�n de los productos que se le solicitar�n; es decir, por una parte se le obligar� a ser un prospectador de redes de fuentes abiertas, a partir de lo cual dirigir� la colecci�n y la producci�n de inteligencia y, por otra, ocurrir� un segundo cambio paralelo al anterior, que perfilar� al analista como un administrador de recursos de informaci�n, que no lo sabe todo, pero maneja derroteros para encontrar "materia prima" destinada a la producci�n de informaci�n �til. Al mismo tiempo, tendr� un mayor control sobre proyectos de investigaci�n y desarrollo, en temas cada vez mas espec�ficos, tal como sucede en el mundo acad�mico.
Al mismo tiempo, el nuevo analista ser� un administrador de relaciones de consumo de informaci�n, con tres (3) tareas primordiales:
1) Mantener, si es necesario, la confidencialidad de su producci�n, lo cual es cada d�a m�s dif�cil de lograr.
Lo anterior significa que el analista, -mas all� de una relaci�n creciente con el usuario-, aumentar� su importancia efectiva y se transformar�, de hecho, en una autoridad en su campo, sobrepasando con creces el nivel de experto en un tema o �rea.2) Asegurar al usuario la confiabilidad en el material enviado, en especial para sostener decisiones de corto plazo.
3) Explorar y explotar toda fuente abierta posible, para enriquecer sus bases de datos y sus modelos de correlaci�n de informaciones.
Por consiguiente, la profesi�n de analista, a diferencia de otras profesiones, requerir� cada vez m�s de una formaci�n intelectual, metodol�gica y cultural de la mayor excelencia imaginable, incluso de requirente de capacidades innatas que le permitan ser competitivo frente a la vor�gine que significa la "explosi�n de la informaci�n", que se desplaza como una avalancha de nieve en crecimiento y desconcierta a los decisores por su volumen y complejidad.
Finalmente, la responsabilidad �ltima de este nuevo modelo de analista ser� la de administrar "capacidades de clasificaci�n", donde se re�nan tecnolog�as de punta, procedimientos �nicos de su profesi�n y el desarrollo de habilidades individuales para separar lo primordial de lo prescindible en tiempo real y no en tiempo absoluto, como se piensa hasta hoy. Eso significa que algo considerado pivote puede llegar a ser accesorio o "para archivo", de un d�a para otro, sin que dicho dato pierda su validez en s� o su capacidad de explicar una situaci�n del pasado. Por conclusi�n, ser� la circunstancia la que determinar� al usuario y �ste solicitar� del analista las respuestas y bases argumentales para reaccionar con acierto. Muchas Instituciones a�n no aceptan que este proceso ya est� en marcha, pero los fr�os hechos y los pr�ximos estruendosos fracasos dir�n, por s� mismos, quien ten�a raz�n.
Desde el punto de vista de su trabajo pr�ctico y espec�fico, el nuevo modelo de analista deber� ser capaz de: flexibilizar y reinventar los "centros de gravedad", -preocup�ndose especialmente de la literatura "gris"-, las publicaciones especializadas peri�dicas, las oportunidades de posicionar ventajas, y validar prioridades, trabajando en contra del escaso tiempo disponible para descifrar planes e intenciones. El desaf�o es, por tanto, aumentar la certeza y la oportunidad de la producci�n, sin el desfase de la obsolescencia, pensando que casi siempre el destinatario es un generalista, de cultura alta o media, (pero de tipo) y no necesariamente un especialista o erudito en todos los temas, lo que le obligar� a manejar el idioma con particular precisi�n y sencillez.
Una vez recibida la informaci�n de las diversas fuentes y de los asistentes de b�squeda, la clasificaci�n tradicional consideraba: medio, ubicaci�n, tema, lenguaje y nivel de clasificaci�n. Las nuevas condiciones de trabajo ya descritas, obligan a desarrollar una segunda l�nea de criterios para clasificar el conocimiento: conectividad, contenido, �mbito de cultura, recursos involucrados, as� como nivel de sensibilidad y pertinencia respecto de los factores C4I, entre otros. Este nuevo "tamiz" es indispensable para satisfacer las nuevas "reglas de juego", que se han generado, en la medida que la informaci�n se convierte cada d�a mas en una fuente de poder fundamental, que determina el curso de los acontecimientos y cuya abundancia es amplia, en forma de datos, pero muy escasa como producto terminado de informaci�n procesada, a�n cuando el 80% proviene de fuentes abiertas, como ya se dijo.
Hasta la d�cada de los 70, las fases de ordenamiento, clasificaci�n y similares, previas al an�lisis, eran realizadas por personal especializado en archivos, bibliotecas y centros de documentaci�n, pero en el hecho, lo realizaban analistas b�sicos que sintetizaban los textos o documentos de gran volumen para incorporarlos en bases de datos no siempre explotadas en plenitud. El analista proced�a entonces a tomar estos res�menes y compararlos con un flujograma metodol�gico lineal que lo llevaba hasta una s�ntesis definitoria del problema en estudio, a partir de lo cual era posible deducir conclusiones, conjeturas, posibilidades y recomendaciones al usuario. Este modelo de an�lisis tiene b�sicamente dos inconvenientes; por una parte, el analista debe confiar en la acertada labor del sintetizador previo y por otra, no es evidente ni sencillo aplicar esquemas de refutaci�n, auto-cuestionamiento y dise�o creativo de hip�tesis, ya que, los antecedentes est�n orientados en un solo sentido de pensamiento. Hasta esa d�cada exist�a la convicci�n entre muchos analistas, de diversos pa�ses, que la tecnolog�a no era ni ser�a capaz de intervenir positivamente en su trabajo; es objetivamente cierto que las m�quinas no piensan, pero, adecuadamente programadas, pueden acelerar el proceso de disponibilidad y acceso a datos o asuntos espec�ficos con un considerable ahorro de tiempo. Del mismo modo, el centro o eje del proceso era cualitativamente llevado por el analista y sus capacidades profesionales, dejando a su experiencia y buen juicio la apreciaci�n y valoraci�n de los elementos y factores intervinientes en un problema.
Durante la d�cada de los 80 y a�os posteriores, el avance inform�tico, tanto en equipos tecnol�gicos como programas, se perfeccion� y comenz� a ofrecer aportes concretos para los procesadores de informaci�n, en sus diversas facetas de trabajo.
A partir de ese tiempo, el problema sigue siendo entregar el mejor producto de informaci�n posible a un decisor apremiado por su circunstancia particular, quien debe ser acertivo y ganador para cumplir cabalmente con su rol. Por su parte, el analista se ve enfrentado a grandes y crecientes vol�menes de datos e informaciones que deben ser contrastadas para determinar su pertinencia respecto de determinado asunto en estudio, pero ning�n cerebro humano normal es capaz de procesar esos enormes vol�menes, en especial para cumplir las siguientes tareas:
-Determinaci�n del significado de un texto en forma concisa.
Lo anterior retrotrae entonces el problema a la condici�n sin�rgica de la interacci�n hombre-m�quina y, s�lo una adecuada capacitaci�n del personal ejecutivo permitir� el dise�o de proyectos de an�lisis y modelos de procesamiento, capaces de ayudar en la conceptualizaci�n definitoria entre: importancia relativa de la informaci�n, en s�, e influencia de la misma en el discurrir del an�lisis seg�n los requerimientos del usuario. Simult�neamente contin�a expandi�ndose por el mundo el ambiente computacional "window", que hizo mas accequible al usuario respecto de complejas bases de datos y redes internacionales como Internet, lo cual permite, hasta hoy, el despliegue exitoso de grandes vol�menes de informaci�n, su permanente actualizaci�n y, al mismo tiempo, la priorizaci�n de aquellos elementos gravitantes en alg�n asunto espec�fico, debido a la capacidad incremental de establecer relaciones entre tipos de fen�menos, sus causas y sus condicionantes. Por su parte, los nuevos programas computacionales no resuelven el trabajo anal�tico por s�, pero son capaces de conjugar el aporte tecnol�gico con las destrezas del analista, a la vez que plantean un desaf�o profesional a este �ltimo, imponiendo necesidades de capacitaci�n t�cnica y el dise�o de nuevas metodolog�as de procesamiento y producci�n que garanticen resultados cada vez mas �tiles para la mejor decisi�n de los usuarios.
-Capacidad efectiva de s�ntesis, sin perder los contenidos esenciales.
-Capacidad efectiva de acceso r�pido a grandes bases de datos.
-Comprensi�n cabal de distintos tipos de lenguaje, seg�n el problema que se trate, considerando aspectos sem�nticos, figuras ling��sticas y estructuras morfol�gicas.Como ejemplo de lo anterior, diversas empresas transnacionales que dise�an, fabrican y comercializan programas computacionales de nivel cient�fico han creado los denominados "textoan�lisis" que son aplicaciones estandarizadas de estructuras l�gicas, organizadas en red, que permiten descomponer un problema u objeto de estudio en, a lo menos, seis aspectos que deben ser estudiados en el proceso de an�lisis:
- Evidencia, dentro de un texto de los t�rminos mas importantes de la estructura sem�ntica, lo cual ayuda en la comprensi�n de la orientaci�n central que �ste contiene.
En consecuencia, el analista est� en condiciones de minimizar el tiempo necesario para su trabajo formal y rutinario, dej�ndose mas tiempo para reflexionar y dise�ar la estructura de la fase de producci�n de informaci�n final.- Resumen de textos, mediante la combinaci�n de estructuras ling��sticas y m�todos de investigaci�n, estructurados como redes neurales, lo cual hace posible relacionar o discriminar elementos comunes y estructuras de lenguaje, lo que acorta el lapso de procesamiento b�sico en la formaci�n del corpus.
- Capacidad de "exploraci�n " de textos, mediante el enfoque dual: sujeto-objeto, gracias a la incorporaci�n, en el programa computacional, de diccionarios morfol�gicos, ideogr�ficos, de l�gica formal y de significado, todo lo cual permite "enfocar" con rapidez los "elementos pivote" de un texto o un grupo de textos afines.
- Acceso eficiente al interior de las bases de texto, mediante redes sem�nticas organizadas para detectar: t�rminos claves, conceptos, frases asociadas y neologismos que, permiten al analista la determinaci�n del grado de amplitud y vinculaci�n entre los elementos y factores identificados.
- Estructuraci�n de "temas-texto", es decir, el computador es capaz de representar en pantalla un �rbol l�gico y sus vinculaciones con la estructura sem�ntica del texto analizado, lo cual permite entender el sentido de la relaci�n "origen-destino" de la l�gica utilizada por el autor del o los textos analizados.
- Recuperaci�n y agregaci�n de informaciones relacionadas; esto significa que el sistema permite derivar, a partir de palabras claves y un modelo sem�ntico determinado, las frases y los p�rrafos que se consideran esenciales para entender la esencia y la substancia de una serie de textos, documentos, etc. Adem�s, estos programas est�n dise�ados para relacionar, por derivaci�n ling��stica: t�rminos, ideas-fuerza, conceptos, denominaciones, etc., con el prop�sito de identificar lo esencial de lo complementario y lo insustituible del "relleno" textual que s�lo se incluye para ayudar a la mejor comprensi�n del lector.
En 1999, surgen los primeros "texto-an�lisis de l�gica y coherencia completa", destinados no s�lo a los analistas tradicionales, sino, a editores de prensa, investigadores de todas las Ciencias, analistas financieros, juristas, polit�logos y gestores de capitales en las bolsas de comercio. Desde esa fecha, el consumo de este tipo de programas ha sido exponencialmente incremental, por cuanto los analistas han comprobado que la m�quina no reemplaza al hombre pero, le permite poner en evidencia: t�rminos ling��sticos de importancia, palabras claves y jerarquizaci�n de t�rminos, debido a su presencia recurrente en los documentos estudiados. No obstante, cualquiera sea el �rea tem�tica o el nivel tecnol�gico disponible, se est� en presencia de procedimientos y apoyos instrumentales, donde el soporte a la gesti�n es un acicate para superar obst�culos de apariencia irreductible pero cuyo determinante matriz es la capacidad humana para extraer las conclusiones mas precisas.
V. ANALISIS Y PRODUCCION.
Un elemento adicional que complica a�n m�s el intrincado panorama antes descrito es la proliferaci�n exponencial de la denominada "literatura gris", la cual, procesada por expertos de alta capacidad, puede ayudar a entender hechos y situaciones pero, que no es siempre accesible en el fondo, para todos los analistas. Se entiende por literatura gris toda aquella informaci�n o grupo de datos que se exponen sin comentarios ni orientaciones expl�citas, respecto de un tema, sea �ste acad�mico, estad�stico, financiero, de almanaque, directorios telef�nicos y de empresas, etc. Lo anterior quiere decir que su interpretaci�n puede ser variada, dada su apariencia amorfa, pero en cuyo interior subyacen claves de informaci�n s�lo discernibles por expertos y analistas de larga experiencia; su origen puede ser diverso y su intenci�n indefinida en la apariencia, pero una cifra entre miles o una frase entre centenares, pueden dar la clave de intenciones, dentro de una situaci�n bajo estudio.Por eso, se insiste que para el analista contin�an surgiendo nuevos desaf�os: buscar nuevas formas de interpretar lo relevante, identificar �l o los expertos m�s calificados para jerarquizar el valer del documento bajo estudio, comprender y valorizar el nivel de las citas bibliogr�ficas del autor, definir preguntas trascendentales que deber�n ser respondidas antes de continuar, etc. Todo ello, ha motivado la aparici�n de pr�speras empresas transnacionales de Informaci�n para Inteligencia, tales como JANE'S, OXFORD ANALYTICA, SIPRI, SPOT IMAGE y algunos Centros Universitarios de prestigio internacional.
El producto obtenido del procesamiento de fuentes eruditas tan diversas, contiene dos tipos de elementos: por una parte, la evoluci�n de la capacidad anal�tica para obtener lo esencial y por otra parte, la asociaci�n �nica de datos y hechos que pueden explicar y sostener la veracidad de las conclusiones y proposiciones que se env�an al decisor. Es este "valor agregado" lo que le otorga al documento o producto elaborado un determinado nivel de confidencialidad, porque representa la puesta en evidencia de circunstancias que otros no perciben y por lo tanto surge por s�, un valor de uso que otros no disponen, a�n cuando inviertan ingentes cantidades de dinero en equipos de an�lisis mal entrenados, novatos o mal dirigidos.
La mejor manera de obtener la producci�n de �ptimos an�lisis es disponer de analistas de alta calidad profesional que efect�en el proceso; �sto significa proveer un flujo de recursos humanos que se constituya en una "carrera profesional", que atraiga a las mejores mentes j�venes para formarse y desarrollarse en los diferentes niveles y especialidades del an�lisis. Una formaci�n acad�mica b�sica es imprescindible, como tambi�n una formaci�n profesional acorde al �rea o tema que desea ser estudiado. Este es un proyecto de largo aliento que entra�a a�os de preparaci�n y experiencia, indistintamente de los contratistas o de la autoridad pol�tica de turno en los gobiernos, puesto que se trata de entregar lo m�s cercano a la verdad y jam�s lo m�s cercano a la adulaci�n ya que, una cosa es estudiar el desarrollo de un proceso pol�tico y otra muy distinta es involucrarse en �l. Por todo lo anterior, es necesario proteger la profesi�n encargada del procesamiento de informaciones respecto de situaciones contingentes y recurrentes, tales como el parroquialismo, el clientelismo, la militancia subjetiva y la politizaci�n abierta, vicios todos �stos que deforman el acceso a la verdad y transforman el procesamiento de informaci�n en simples opiniones respetables, pero de escaso valor para decisiones equilibradas. Ello es especialmente verdadero para situaciones como el manejo de crisis y la alerta temprana, donde un procesamiento fr�o y de la mayor objetividad posible producir� las mejores opciones para optar en una situaci�n de emergencia.
Una tendencia que se asocia a la especializaci�n creciente es la formaci�n de "grupos pensantes" al interior de las agencias, que son distintos a los "equipos de trabajo" circunstanciales que se forman frente a situaciones cr�ticas. Estos "grupos pensantes" son dirigidos por un analista experimentado a cuyo cargo se integran uno o dos analistas novatos y uno o dos analistas de relativa antig�edad; su modo de trabajar consiste en la mantenci�n de un plan de an�lisis faseado en corto, mediano y largo plazo que act�a como un rompecabezas, el que jam�s se completar�, pero cuya mejor descripci�n y entendimiento es la puesta al d�a permanente mediante el procesamiento sostenido, junto a la realizaci�n de a lo menos dos reuniones diarias de discusi�n en las que ojal� se contrapongan perspectivas diferenciales que ayuden a encontrar la verdad; en estas reuniones, cada analista debe disponer de per�odos m�ximos de 5 minutos para demostrar su capacidad de s�ntesis y la precisi�n de sus mejores conjeturas y puntos de vista. Luego de dos o tres rondas de opini�n, el Jefe del grupo ya se ha formado un concepto y puede reorientar o profundizar el proceso de an�lisis, encargando a uno o dos de sus colaboradores la redacci�n de las conclusiones y proposiciones, si corresponde. No se debe olvidar que act�a contra el tiempo y que nuevas situaciones o antecedentes siguen aconteciendo, las que pueden alterar lo concluido hace pocas horas o el d�a pret�rito.
Lo anterior, lleva a reflexionar a cerca de la validez y vigencia de un determinado informe, sobre lo cual se debe tener presente que, para cada situaci�n o problema el tiempo de plena vigencia ser� distinto, seg�n se aceleren o congelen los acontecimientos; esto es especialmente v�lido para las operaciones de cualquier campo del poder nacional en las cuales la correcta interacci�n entre gesti�n y apresto de grupos de tarea para el trabajo anal�tico, dan la clave del �xito o fracaso de una compleja gesti�n sea disuasiva o contestataria. Al mismo tiempo, la dosificaci�n p�blica de las informaciones puede acelerar o frenar una crisis, "ganar la paz" o dar la espalda a un punto de no retorno; en cualquier caso, como se aprecia, son m�ltiples y variados los modelos posibles de aplicaci�n de la tarea anal�tica y en cada uno de ellos, el factor CREATIVIDAD es imprescindible para evitar que la situaci�n escape de control, porque en este �mbito, los errores son los m�s caros e irreversibles que una empresa, instituci�n, pa�s o coalici�n pueden sufrir.
No obstante lo anterior, es indispensable insistir en las renovadas modalidades espec�ficas de trabajo que debe emplear el analista en su labor cotidiana. Formalmente, debe planificar, definir y orientar sus objetivos y m�todos; posteriormente reunir la informaci�n disponible, para luego proceder a su interpretaci�n, extraer conclusiones o definir hip�tesis de futuro (seg�n corresponda); a partir de ello ser� posible proyectar los resultados; dentro de esa labor, es destacable la gravitaci�n de la tarea de INTERPRETACION, donde se exige de este profesional el ejercicio de sus mejores condiciones de juicio metodol�gico y vocaci�n personal, sobre todo en lo referido al an�lisis de contenidos y, dentro de ellos, la identificaci�n de los mensajes que all� se incluyen, entendidos �stos como las ideas-fuerza esenciales propuestas en el texto y muchas veces como los signos que denotan los objetivos �ltimos que se persigue entregar al receptor (lector, espectador, televidente o simple destinatario).
Tanto el an�lisis de contenidos como el de mensajes, focalizan el estudio y descripci�n de lo que dicen los textos, definiendo y separando lo complementario de lo principal. Para ello, existen varias perspectivas de acercamiento al problema. Por una parte, el an�lisis de FORMA, que se centra en COMO se est�n diciendo los mensajes dentro del contenido y aquello que narran, es decir, como se presentan expl�citamente, usando al efecto ciertos signos o claves paraling��sticas. Por otra parte, es interesante conocer los alcances de las informaciones y para ello es preciso entender "QU� se dice", examinando lo expuesto, sin atribuir importancia a los rasgos del continente, sino privilegiar el contenido.
En todo caso, el an�lisis debe ser verificable, mediante referencias a elementos presentes y ausentes en el texto; de all� la necesidad de enfrentar esta tarea con una bateria de m�todos predise�ados, pero adaptativos, seg�n sea el objetivo a cumplir. Algunas personas piensan que hay que comenzar por una s�ntesis de contenido y la definici�n de los t�rminos clave; otros piensan que es preciso separar primero el contexto y luego enfrentar el texto, por cuanto no s�lo es preciso conocer lo que est� dicho y c�mo se dice, sino entender sus significantes y profundidad en el documento, de acuerdo a las circunstancias que generaron su redacci�n (enfoque gen�tico).
En todo caso, todo documento contiene potencialmente una cantidad de informaci�n que habla b�sicamente de tres fen�menos: su grupo de pertenencia, los hechos relatados y los efectos buscados.
En cuanto a lo que DICE un mensaje, �ste siempre refleja intenciones, prop�sitos y circunstancias de alg�n tipo, que explican un entorno. Respecto del AUTOR, �ste posee obviamente: valores, cultura profesional, universo sem�ntico, personalidad, tal vez alg�n nivel de ideolog�a, marco referencial de im�genes, expectativas, conciencia, capacidad de manejo de situaciones, en suma: una particular COSMOVISI�N. En consecuencia, los resultados m�s seguros ser�n los que provengan de aquellos an�lisis cuyos objetivos se limiten a obtener, a lo menos, informaci�n del mensaje fundamental: �cu�l es y c�mo se dice?.
Para el analista, la tarea no es simple; �l debe ver lo que los ojos simples no ven, dirigiendo la atenci�n sobre ciertas propiedades del texto, que inicialmente s�lo pueden ser discernidas o percibidas por especialistas y desde all� descomponer el TODO en tantas partes org�nicas como sea considerado necesario. Por lo tanto, el an�lisis es antes que nada un procedimiento de descripci�n, clasificaci�n y transcripci�n de los contenidos de un texto, siguiendo las normas de un c�digo; ello conlleva la definici�n de categor�as las que, basadas en un esquema metodol�gico, son utilizadas por el analista para acceder a los mensajes y a las significaciones fundamentales de los contenidos.
En consecuencia, analizar contenidos y mensajes es procesar, por medio de un m�todo -evaluado como "seguro"-, las informaciones que se encuentran en ellos, registrando lo que contienen y descubriendo su significado profundo tras la forma en que se presentan. Por tanto, se trata de un proceso que asocia descripci�n, clasificaci�n y transcripci�n, mediante sucesivas comparaciones y asociaciones, que se ejecutan siguiendo un c�digo predise�ado al efecto (en funci�n del objetivo). Desde el punto de vista de la clasificaci�n general de los contenidos esenciales, existen diversos tipos de objetivos presentes en los mensajes; ellos pueden ser, pragm�ticos, ideol�gicos, instrumentales, circunstanciales, etc. En consecuencia, si lo que se desea es conocer cuales son los principales objetivos pr�cticos recurrentes para efectuar dichos an�lisis, es posible definir los siguientes:
a) Descubrir si existe alg�n marco de ideas originario y subyacente, entendido como el esquema de pensamientos, verdades, supuestos y creencias en que se basa el discurso, cuyas ideas se hacen evidentes al proyectarse en el texto, manifestar concretamente su presencia y definir con su inspiraci�n conceptual, la intencionalidad de los contenidos y mensajes presentes.
De entre las numerosas dificultades que el analista encuentra en su tarea, est� el uso intencionado (por parte de los autores) de t�cnicas subjetivas de empleo de lenguaje, tales como Manipulaci�n y Distorsi�n, utilizadas con el objetivo de enga�ar o direccionar al receptor. De esa manera, el cuerpo de conocimientos sobre el tema analizado debe enriquecerse, especialmente cuando el estudio pr�ctico se conecta con alguna teor�a o modelo interpretativo, pertinente o afin.b) Conocer expresiones de la realidad social de pertenencia, para detectar la presencia de situaciones, conceptos, percepciones y testimonios que definen las caracter�sticas mas representativas del orden social existente en un medio, las posibles desigualdades, niveles de satisfacci�n o insatisfacci�n de las personas, as� como la percepci�n que ellas tienen de s� mismas.
c) Evidenciar la presencia de recursos manipulativos, de tipo emocionales o sensiblemente apelativos, que act�an por impacto en el lector o receptor, con el objeto de exaltar y exacervar animosidades, sentimientos, fijaci�n de percepciones parciales, distorsiones asociadas o elementos similares que puedan generar opiniones y apreciaciones subjetivas, basadas en la pasi�n o el sentimiento, por sobre la raz�n y los hechos.
d) Develar la presencia de simple publicidad y/o propaganda encubierta, entendida esta �ltima como expresiones subliminales, a veces difusas, cuyas informaciones buscan ganar voluntades a trav�s de sutiles insinuaciones, pero cuya forma evidente parece informativa e incluso imparcial, subyaciendo la intencionalidad de prodigar o inducir opiniones favorables hacia una determinada persona, causa o situaci�n que se desea apoyar.
e) Reconocer estilos de presentaci�n de contenidos y mensajes, que caracterizan o definen a grupos, personas o tendencias filos�ficas los que a su vez, pueden obedecer a determinados intereses o motivaciones. Cada uno de ellos definir� y "marcar�" su lenguaje, de acuerdo a su esquema de ideas, su perspectiva de pensar y el discurrir de su m�todo de percibir y entender la realidad.
f) Evidenciar la presencia de patrones culturales, entendidos como expresi�n de la ostensible presencia de tipos de ideas, modalidades de uso del lenguaje o, expresiones locales y �nicas, que demuestran facetas de la identidad, idiosincracia, usos y costumbres de personas, grupos o naciones, caracterizando al lenguaje con expresiones y formas originales.
g) Conocer la operatoria del proceso comunicativo en el medio de origen, con el prop�sito de identificar la metodolog�a de tratamiento de la informaci�n que se dio inicialmente a los datos de base que componen esa informaci�n, su organizaci�n en el texto y la forma en que se suceden para hacer llegar al destinatario los contenidos y mensajes de los cuales consta. A partir de ese conocimiento, entender el discurrir que se otorga al proceso de comunicaci�n, sea �ste masivo o personal.
h) Determinar las ideas esenciales y sus motivos, entendi�ndolas como aquellas fuentes o par�metros conceptuales de donde se derivan las consideraciones de los contenidos y mensajes, cuya ausencia har�a imposible entender la articulaci�n del cuerpo de opiniones y proposiciones del texto, o har�a dif�cil entender su estructuraci�n org�nica, y menos a�n, la proyecci�n de su significado.
La idea central que se deriva de lo anterior es que todo problema el de an�lisis existe porque el analista percibe dudas acerca de verdadero discurrir l�gico, lo que se resolver� examinando los mensajes y la esencia del contenido. Ello se realizar� bajo la forma de identificaci�n de una interrogante, que es una inc�gnita sobre la cual existe inter�s por conocer su significado, su proyecci�n y las razones fundamentales que explican su ocurrencia.
Desde el punto de vista operacional, el analista busca identificar primeramente el concepto central, que es la propiedad o atributo que se supone est� siempre presente tras el mensaje principal; es decir, lo que se pretende determinar con el prop�sito de descubrir como se manifiesta y act�a en el conjunto del contenido. Es la caracter�stica observable principal que interesa examinar, as� como su relaci�n con los mensajes asociados (si los hay). Esos par�metros relacionados pueden ser considerados metodol�gicamente por el analista como variables dependientes y pueden ser medidos o comparados en consecuencia.
Una vez considerado lo anterior, se sugiere al analista proceda a definir, ya sea el objeto de an�lisis o el sujeto de la observaci�n, precisando la caracter�stica que se examinar�, la valoraci�n de la misma (importancia) y el rol del objeto-sujeto, en sus expresiones o bien, respecto del modelo de entorno. Por consiguiente, se produce la siguiente secuencia:
FORMULACI�N � VALORACI�N � ACONTECIMIENTO �
Al respecto, no se debe olvidar que toda expresi�n o t�rmino es portador de una diversidad de significados, por ello se requiere delimitarlos en un contexto de estudio, tanto conceptual como temporal.
� SUJETO � EXPRESIONES � REALIDAD.
VI. CATEGORIZACION DE PROCEDIMIENTOS ANALITICOS.
En cuanto a las modalidades de procedimiento, existen aspectos relevantes que el analista estudia al enfrentarse a un cuerpo de contenidos que debe ser desglosado, mas all� del concepto central del problema. Para ello utiliza las denominadas CATEGORIAS DE ANALISIS, que son los c�digos transcriptores de los mensajes analizados (�sto es, su clasificaci�n). Las categor�as son conceptos clasificatorios a trav�s de los cuales el analista intentar� encontrar respuestas a un problema ya definido. Conceptualmente, una categor�a se entiende como una noci�n general que representa un conjunto o un tipo definido de caracter�sticas y atributos, lo que autoriza a agruparlas en una misma clase.Operacionalmente, la tarea que debe realizar el analista es definir una pregunta de fondo que se dirige al contenido y sus mensajes; para ello, realiza el llamado An�lisis Estructural, que privilegia el uso de conceptos espec�ficos, tales como:
a) RELACI�N ASOCIATIVA entre SUJETO <- ->OBJETO -> DESTINATARIO, entendida como una cadena ling��stica que privilegia la comunicaci�n como el instrumento que permite informar determinados contenidos y mensajes. Un tipo de relaci�n, -de entre varias posibles-, se produce en las denominadas relaciones sintagm�ticas.
De la aplicaci�n de lo antes expuesto, el analista constatar� que se derivar�n dos tipos fundamentales de "ejes ling��sticos": el eje SINTAGMATICO o de OPOSICI�N, cuyo car�cter lineal ya se ha descrito y el eje PARADIGM�TICO o de SIGNIFICACI�N, que recuerda el desglose de un �rbol l�gico, donde prima el car�cter asociativo, pues a partir de un t�rmino dado, (tomado como centro), convergen o se derivan otros t�rminos, cuyo alance es indefinido. Estos dos "ejes" servir�n de gu�a al analista, tanto en la b�squeda del or�gen de la forma ling��stica analizada, como en su estructura interna, ayud�ndole en su tarea descubridora de significados y caracter�sticas.b) RELACIONES SINTAGMATICAS, son aquellas combinaciones de dos o m�s palabras o expresiones consecutivas, en una cadena hablada. Al concatenarse, las palabras establecen relaciones basadas en el car�cter lineal del lenguaje, que excluye la posibilidad de pronunciar dos elementos al mismo tiempo; Por ejemplo: "un tremendo choque", "cada hombre", etc.. En un SINTAGMA, un t�rmino s�lo adquiere su valor en la medida que se opone al que le precede o al que le sigue, o a ambos. Pero ello no basta al analista para entender plenamente el discurrir de un texto; le hace falta conocer el fondo del problema, es decir los ROLES que cumple cada t�rmino, en sus respectivas FUNCIONES.
c) FUNCIONES, son aquellas descripciones de la estructura del lenguaje, definidas como instrumentos de comunicaci�n. En este caso, todas las unidades ling��sticas y sus interrelaciones son analizadas y descritas por el analista, tomando en cuenta su desempe�o en la comunicaci�n estudiada.
Las caracter�sticas de mayor riqueza de contenido heur�stico (manifiesto), ser�n las que provengan de una erudici�n mas profunda sobre el tema que se est� investigando, apoyada en un cuerpo de conocimientos disponibles, mas o menos estructurado. Pero ese logro s�lo es posible si interviene el profesional del procesamiento, que es el analista. Es el quien metodol�gicamente determina y emplea con propiedad los procedimientos del an�lisis, en funci�n de las interrogantes con que se enfrenta al contenido por analizar y sus mensajes incorporados.
Respecto de los MENSAJES, se definen experimentalmente seis (6) funciones principales que �stos pueden cumplir, dentro del lenguaje de los contenidos de un texto:
- estados internos del emisor (funci�n expresiva)
Adem�s, frente a la presencia de MENSAJES, el analista utiliza operacionalmente dos l�neas de trabajo: primero, se definen criterios categorizantes para acercarse al objeto de estudio; segundo, se propone enfrentarse espec�ficamente al conjunto de mensajes, sin un c�digo preestablecido y desde all�, proceder a la construcci�n de una clasificaci�n. Para tal efecto, las categor�as se agrupan principalmente en:
- contexto comunicacional (funci�n referencial)
- sensaci�n est�tica (funci�n po�tica)
- contacto con el interlocutor (funci�n f�tica)(el "al�" telef�nico)
- c�digo entre emisor y receptor (funci�n metalingu�stica)
- influencia en la conducta del receptor (funci�n conativa).- pertinentes
Al respecto, cabe recordar la relaci�n existente entre categorizaci�n y polisemia, que es la riqueza de significados que puede encerrar una expresi�n y cuyo conocimiento es necesario determinar a priori.
- excluyentes
- exhaustivas
- objetivas.Desde una �ptica clasificatoria, es dable informar que, las CATEGORIAS DE AN�LISIS pueden dividirse en:
- Categor�as de Materia (temas tratados en el texto)
Las categor�as actuar�n entonces, como el c�digo a trav�s del cual el analista leer� los mensajes del contenido, que pueden surgir, tanto de la interrogante inicial, como del material de informaci�n disponible sobre el tema en estudio.
- Categor�as de Forma (c�mo se trata el tema)
- Categor�as de Apreciaci�n (c�mo se eval�a el tema)
- Categor�as de Actores (status, car�cter, or�genes).En cuanto a la constituci�n del CORPUS, �ste se define como el conjunto de material que contiene las informaciones y caracter�sticas que interesa descubrir; son las partes del contenido en que se busca la raz�n �ltima de un problema analizado. Puede estar conformado por textos completos o s�lo "unidades de muestreo", seg�n el tama�o del material en estudio. En t�rminos objetivos, el Corpus es el conjunto de documentos que se re�ne para el trabajo anal�tico, cuando ya se ha establecido con precisi�n el objetivo de b�squeda que se persigue, al llevar a cabo el proceso de an�lisis y, por ello, si es muy abundante, se tomar� s�lo una muestra representativa. Por extensi�n, se considera al Corpus como el conjunto de mensajes y contenidos de un texto, donde hay razones para presumir que el analista encontrar� respuesta a la interrogante inicial y que representa el motivo para realizar el trabajo de an�lisis.
VII. ANALISIS DEL "PROCESO DE INTERLOCUCION".
El marco general del proceso de interpretaci�n de informaciones, -dentro del cual se inscribe la tarea de an�lisis-, considera de la mayor importancia al denominado fen�meno de interlocuci�n, faceta del proceso de comunicaci�n que supone las siguientes dos interacciones:a) ESCRITOR (AUTOR) <- -> TEXTO (CONTENIDOS Y MENSAJES) y
En cuanto a su desarrollo espec�fico, �ste se proyecta en base a dos componentes:
b) ESCRITOR (AUTOR) <- -> LECTOR (DESTINATARIO).1) ANALISIS DISCURSIVO DEL TEXTO y
En lo referido a su realizaci�n pr�ctica, por parte del analista, considera la existencia de tres planos de procedimiento:
2) ANALISIS LING��STICO.1) un registro (Ej.: cient�fico, period�stico, cron�stico, etc.)
En consecuencia, al estudiar el discurrir del fen�meno denominado creaci�n intelectual, el analista descubre la ocurrencia de una serie de interacciones entre el autor y sus ideas que, al final, se expresan en una serie de decisiones que el autor realiza antes y durante las diferentes instancias de elaboraci�n, lo que conlleva el proceso de reunir, organizar y comunicar los resultados de su pensamiento. Dichas opciones son importantes objetos de estudio para el analista, porque manifiestan de una u otra forma su orientaci�n en la superficie del discurso definitivo.
2) un g�nero (Ej.: resumen, cuento, relato, etc.)
3) una lengua (Ej.: Castellano, Ingl�s, Franc�s, etc.)En la comunicaci�n cient�fica, por ejemplo, (tradicionalmente considerada como reflejo fiel de fen�menos observados en el mundo, con car�cter supuestamente neutral y objetivo), se analiza actualmente el producto de diferentes l�neas de pensamiento, inmersas en la cultura, que se expresan a trav�s de un texto dotado de alg�n tipo de ret�rica. Ello est� referido adem�s, a los esquemas de ideas de la disciplina que se trate y a las convenciones del g�nero o tipo de trabajo. En consecuencia, para el analista profesional se plantean tres desaf�os inmediatos en este �mbito:
1) conocer el discurso de las informaciones,
En consecuencia, el analista debe preocuparse de identificar y evaluar las conexiones intencionales y contextuales que ocurren en el dominio de un �rea tem�tica, que se desarrollan mediante un tipo de discurso dado y que se expresan en un "producto-texto" determinado. Por ejemplo, es el caso de las conexiones intencionales que permiten al analista identificar la existencia de una fuente enunciativa (singular, colectiva y/o plural) que sirve para reconocer en ella los objetivos del comunicante, esto es, saber "quien" est� presentando s�lo informaci�n o bien, "quien" est� proporcionando pruebas, "quien" est� proporcionando un m�todo o procedimiento, o "qui�n" est� evaluando evidencia, (la suya o la de otros); adem�s, le permite saber "a qui�n" est� siendo dirigido un cierto mensaje. El "auditorio" puede ser un grupo restringido de especialistas o bien, una comunidad de pares quienes en su conjunto, conforman una comunidad (nacional o internacional) que cultiva una profesi�n o una rama del saber, y por tanto, es dable evaluar los efectos que tales acciones o dichos pueden provocar en los receptores, a diferencia de los efectos que el texto provocar�a entre un auditorio NO-EXPERTO.
2) conocer los objetivos de los autores y
3) evaluar la respuesta de los lectores o destinatarios.Por otra parte, es evidente que las reacciones de los receptores resultan ser de: "acuerdo" o de "desacuerdo" y pueden representarse a su vez, por la producci�n de cambios de direccionalidad en las actitudes, expresadas en acciones opcionales tales como: adherir/rehusar, admitir/denegar, aceptar/rechazar, legislar/archivar, o bien mediante planteamientos, procedimientos, pruebas, y/o recomendaciones que, en definitiva pueda aportar un informe, libro, art�culo, video o documento determinado.
Tambi�n se producen las llamadas conexiones de contexto, que son efectos provocados en el receptor por los factores y par�metros que inciden en la construcci�n/reconstrucci�n del "QUE", es decir, por la representaci�n textual. Este par�metro corresponde a la materia enunciada; en otras palabras, al contenido proposicional, as� como a las opiniones y puntos de vista comunicados, que se relacionan con ese contenido. Si para la adecuada evaluaci�n de las conexiones intencionales, el an�lisis debe focalizarse en las interacciones entre los actores o participantes (representadas por los par�metros "qui�n /a qui�n"), las conexiones contextuales deben analizarse a la luz de los par�metros "c�mo" y "d�nde", los cuales representan las convenciones y restricciones del "g�nero" y de las normas del veh�culo de comunicaci�n, respectivamente.
Desde el punto de vista de la actividad del procesador de las informaciones, es claro que en todo documento analizado, le ser� posible encontrar tres "PLANOS-FUENTE" de extracci�n de datos:
1. EXTERNO: que relaciona el texto con un marco de referencia del mundo exterior: considera el medio de publicaci�n, el status del mismo, los actores involucrados, el tipo de destinatario, el "p�blico cautivo", la lengua de comunicaci�n, la frecuencia de env�o y el lugar de publicitaci�n.
En cuanto a las proposiciones de los ENUNCIADOS su veracidad y su atingencia, se pueden considerar desde tres perspectivas posibles:2.INTERMEDIO: que especifica la referencia, el t�tulo y los t�rminos clave, que anuncia la especialidad, el tema y el contenido informacional.
3. INTERNO: que se constituye en el CUERPO de una s�ntesis, donde se produce la relaci�n con la audiencia o destinatario, y el v�nculo espec�fico entre AUTOR -> PROPOSICION -> ENUNCIADO, del texto.
a) Conforme a un juicio de EXISTENCIA, ya sea como un saber, conjetura o deseo, donde se atribuye un valor al fen�meno observado u observable. Dicho juicio es el que se somete a comparaci�n con el texto (o textos) discursivo(s) de origen, antes conocido(s).
METODO DE EMPLEO:-b) Conforme a un principio de PERTINENCIA, donde se revisan datos que hablan de lugares, temas e informaci�n atinente, cont�nua y permanente, a partir de lo cual es posible evaluar los fundamentos de las variaciones de comportamiento frente a una tema, ya sea por llegada de informaci�n nueva o remanente de anteriores sucesos.
c) Conforme a los LAZOS VINCULANTES que se desea precisar, ya sea entre sujetos de an�lisis, fen�menos o problemas, comparados con el texto que los pone en relaci�n "Diaf�nica" o "Interactiva". Pueden ser expresados mediante t�rminos clasificantes o calificantes.
Una vez que el analista ha reunido un CORPUS de informaci�n, le es posible emplear un m�todo l�gico-deductivo para el estudio de los fen�menos considerados, que aplica una f�rmula cl�sica de referencia a posibilidades, tales como: presencia/ausencia, diferencias de grado, o intensidad/tiempo, entre otras. Ello le permite detectar e interpretar diferencias de modo y grado, �tiles para una eventual predicci�n, tanto para evaluaciones objetivas como para evaluaciones subjetivas, evidenciables a trav�s del l�xico y su estructura de relaciones, de acuerdo a la siguiente l�gica:
UNA SECUENCIA TEXTUAL "S" CONTIENE O NO CONTIENE INDICIOS "I" EN EL CONTEXTO "C" CON LA NATURALEZA DE CATEGORIAS "N".
Explicaci�n:- Secuencia "S" implica una progresi�n l�gica temporal.
Como una forma de eliminar supuestas entidades in�tiles de un texto, existen modalidades de oposici�n esencial para la resoluci�n de la dicotom�a SER/NO SER y lograr que se proyecten los juicios de veredicto y los juicios de atributos; los primeros son de �ndole cuantitativa y los segundos son de tipo cualitativo. En s�ntesis:-- Indicios "I" designa entidades espacio/temporales (aqu�/ahora).
- Contexto "C" habla de condiciones de producci�n/recepci�n (status-condici�n).
- Naturaleza "N" categoriza de modo discriminatorio situaciones opuestas:
(vida-muerte)
(blanco-negro).a)PRESUPOSICION EXISTENCIAL, que opone SER/PARECER y sus contrarios.
b)CATEGORIZACION MODAL, que se refiere a lo necesario o lo posible y que opone: SUPERFLUO/INDISPENSABLE, previsible/improbable.
c)CATEGORIZACION SINTACTICA, que determina, cuantifica y opone: conocido/desconocido, poco/mucho.
d)CATEGORIZACION AXIOLOGICA, que atribuye valor o beneficio, sobre la base de la oposici�n que se deriva de la dicotom�a: bueno/malo.
VIII. DEFINICION DE UNIDADES DE ANALISIS.
Al proceder al an�lisis de una materia, el analista debe utilizar criterios categorizados para clasificar y dividir la documentaci�n que a primera vista parece ca�tica, para facilitarse la tarea de encontrar respuestas al problema planteado. Gracias a ello, crear� entonces, unidades de significado, cuya dimensi�n es variable, de acuerdo a su naturaleza, pero que poseen una ra�z com�n.Como ejemplos de Tipos de Unidades de Significado, Clasificatorias pueden citarse:
- tipo de acontecimiento (p�blico, privado).
Los ejemplos gen�ricos anteriores justifican su empleo en la medida que las Unidades de An�lisis son segmentos en que se divide el corpus para su estudio. Son trozos de un TODO que permiten al analista observar, decodificar, clasificar, reordenar y examinar datos e informaciones, para facilitar su trabajo de an�lisis y ayudar a obtener el conocimiento de su significado real.
- origen geogr�fico de los datos (continente, pa�s, regi�n, provincia).
- escenario y temporalidad de los datos (entorno, �poca, fecha).
-agencia informativa responsable (prensa escrita, TV, agencia de gobierno).Principales Tipos de Unidades de An�lisis:
a) Unidades de contexto: tienen un significado global, en el tiempo y en el espacio y hablan del ambiente donde ocurre el problema o situaci�n.
En consecuencia: cuando un analista necesita establecer categor�as, se pregunta: �Qu� voy a buscar? (actores, valores, actividades); cuando necesita determinar unidades de observaci�n que integran el CORPUS, se pregunta: �D�nde voy a buscar aquello que deseo encontrar? (en informes, en alocuciones, en programas, en titulares, en ilustraciones) y cuando necesita reconocer las unidades de registro, se preguntar�, �C�mo lo voy a encontrar? (�de qu� forma?) (revisando grupos de palabras, oraciones, gestos, temas, im�genes, titulares). Todo ello se entiende porque en el an�lisis, el procesador examina prolijamente el CORPUS y luego procede a decodificar los mensajes de su contenido, a la luz de las categor�as que estableci� previamente.b) Unidades de numeraci�n: tienen un significado mas bien cuantitativo y se preocupan de la forma o presentaci�n de las cifras que perfilan un asunto.
c) Unidades de informaci�n: tienen un alcance m�s espec�fico y son producto de fragmentaciones del texto, basadas principalmente en su esp�ritu y no en su letra. Designan el nivel de informaci�n donde denotantes y connotantes de los signos que lo transmiten, pierden su sentido; es por tanto, un "tipo" de informaci�n, es el sujeto de los predicados de la informaci�n.
IX.OPERATORIA ESPECIFICA DEL ANALISIS DE CONTENIDOS Y MENSAJES:
Fases de Trabajo:1) "Levantar" informaci�n: el analista lee y relee con cuidado cada trozo de contenido, descubre los mensajes o trozos de mensaje, extrayendo los conceptos y significados que correspondan, y define las categor�as que se utilizar�n respecto al asunto en estudio; por ejemplo:
- expresiones neutrales.
Luego, todas las expresiones y detalles correspondientes, ya identificadas, las clasificar dentro de cada una de las categor�as. Para ello, el procedimiento mas simple es la denominada "ventana", que separa y ordena contenidos al mismo tiempo. Tambi�n es posible construir "�rboles l�gicos" simplificados.
- expresiones favorables.
- expresiones desfavorables.
- sugerencias de cr�tica.2) Verificar si se justifica alg�n reordenamiento de los datos, comprobar la fiabilidad de los mismos, llevarlos a tablas, hacer comparaciones, buscar semejanzas, oposiciones, coincidencias, etc. y a partir de ese c�mulo de informaciones parciales, establecer si el procedimiento metodol�gico ha sido el adecuado, mediante el empleo de indicadores de coherencia interna y retroalimentaci�n.
3) Describir de manera precisa los fen�menos que descubra en el "texto", buscando establecer relaciones entre categor�as, tales como:
- frecuencia de aparici�n.
4) Tratar la informaci�n: al relacionar lo que ocurre entre las diversas categor�as, por v�a de la comparaci�n, descubre que son s�lo algunos t�picos o temas los que presentan consistencia, en cuanto a la valoraci�n que el
- cantidad de texto relacionado.
- rangos de importancia atribu�da.
- ubicaci�n en un tema mas general.
- ilustraciones o ejemplificaciones.
- calidad de los signos de los mensajes.medio les otorga; en consecuencia, se comprueba que ser� la combinatoria de preparaci�n profesional, experiencia, creatividad, agudeza y habilidad del analista, el elemento crucial para visualizar la pertinencia de las asociaciones de ideas que se tendr�n en cuenta y ello ser� producto directo de los diversos factores intervinientes de tipo profesional: aciertos anteriores, capacidad de productividad, capacidad de imaginaci�n, intuici�n, motivaci�n y constancia, entre otros. Es el factor humano, desempe��ndose en todo su potencial, aportando lo que parece insustituible: la capacidad de pensar creando.
Esta etapa es, en s�ntesis, la b�squeda incesante de la respuesta a la pregunta inicial (el objetivo), mediante la comprensi�n de los textos, -seg�n c�digos preestablecidos por las categor�as-. Bajo su directriz, se ordenan las unidades de an�lisis (en frases y palabras) y se orienta el resultado del procesamiento.
5) Interpretar: Es la etapa en la cual el analista se propone entregar explicaciones tentativas respecto de las relaciones encontradas en mensajes y contenidos, es decir, el or�gen de las razones que ha detectado. A partir de ello, es posible proponer hip�tesis confiables. Es por tanto, el ejercicio de la b�squeda de significados, es preguntarse: �Qu� quiere decir lo que se ha encontrado?.
6) Concluir: Corresponde a un esfuerzo de s�ntesis del analista para que "los �rboles dejen ver el bosque". Es la ordenaci�n esencial de los productos de informaci�n encontrados. Es la oportunidad de conectarlos, mediante una respuesta global, con el problema planteado en un principio, satisfaciendo as�, la necesidad de saber de quien origin� la solicitud de analizar.
En esta etapa de operatoria espec�fica, el analista desarrolla dos tipos de actividades intelectuales. Una de ellas es la recapitulaci�n, donde a�n no hay verdades absolutas o inamovibles; la otra es la integraci�n org�nica de lo antes descrito, desde donde es dable hipotetizar proyecciones, efectos o relaciones con otras informaciones afines. S�lo a partir de ello le ser� posible imaginar las eventuales tendencias del asunto una vez conocido y por consecuencia, dimensionar sus posibles perspectivas.
X. DEFICIENCIAS Y FALLAS EN EL PROCESO DE ANALISIS.
Si se tiene presente, como se ha explicado, que la interpretaci�n de las informaciones sujetas a un met�dico proceso de an�lisis es una tarea esencialmente humana, es dable pensar que, dada su naturaleza intr�nseca, se genera una cierta medida de falibilidad y diversas formas de sesgo, ya sea por omisi�n o por orientaci�n personal involuntaria del analista, lo cual incide directamente en las conclusiones que puede obtener y por tanto, en las respuestas (informes) que se remitir�n al destinatario (usuario).En consecuencia, el primer paso hacia la comprensi�n de este fen�meno, -netamente humano-, es la distinci�n de cada una de las principales debilidades del proceso anal�tico, partiendo por las eventuales carencias de entrenamiento y formaci�n de los analistas para terminar por la orientaci�n directiva y las metodolog�as empleadas. No se debe olvidar que los problemas relacionados con el empleo de la mente s�lo pueden ser solucionados mediante cambios de actitud y correcci�n de juicios, a la luz de una doctrina profesional junto a una orientaci�n tem�tica, capaces de realimentar el esquema de principios, valores y conceptos del individuo.
Es un hecho que la inhabilidad para predecir el futuro es, en t�rminos reales, una situaci�n incontestable; pero no es menos cierto que, cuando las orientaciones fundamentales de un proceso en curso se han perdido, s�lo es posible reemplazarlas, en subsidio, por alternativas de factibilidad, en base a la tendencia humana de explicar los eventos futuros de acuerdo a expectativas o creencias.
Por causa de la humana costumbre de establecer y fijar juicios o percepciones de la realidad y luego aceptar s�lo aquellos hechos acordes a esas percepciones (rechazando todo aquello que parezca distinto), no siempre se cumple la tarea de realizar una evaluaci�n objetiva de las condiciones que llevaron a aceptar la percepci�n inicial. Esa il�gica persistencia dogm�tica frente a la evoluci�n de los hechos, produce un abierto rechazo frente a las informaciones realimentadoras; entonces, la falla puede producirse no s�lo por falta de datos originales y confiables, sino por una evaluaci�n err�nea que les otorga un car�cter irrelevante. Esto es sensiblemente riesgoso tanto cuanto los peligros potenciales bajo estudio se transforman en amenazas reales y, pueden significar da�os irreparables, por causa de insuficiencias en la prevenci�n.
En consecuencia, es indispensable conocer y evaluar, para luego tratar de disminuir al m�ximo, los factores y variables que inciden en la ocurrencia de fallas; pero ello es posible s�lo si se les define y aisla, tanto en sus or�genes, como en la mec�nica de su aparici�n.
La experiencia proveniente del estudio de los errores mas comunes, -que afectan el trabajo anal�tico-, (desde una perspectiva hist�rica de los �ltimos cien a�os), define las siguientes causales recurrentes:
- capacidad inadecuada para almacenamiento de datos.
Son entonces las capacidades de discernir, conjeturar y priorizar, los factores decisivos que deben motivar la respuesta humana frente al discurrir de un proceso que no es dable modificar, pero que es vital entender y proyectar en sus opciones de comportamiento futuro. Por otra parte, es un hecho que muchos decisores del mas alto nivel procesan informaci�n a trav�s de sus propias y leg�timas pre-concepciones. De all� la necesidad de optimizar el juicio de la autoridad, agregando a su natural aptitud de gesti�n, la asesor�a de la sistem�tica y los procedimientos anal�ticos de especialistas, creando una actitud de serena tolerancia frente al abanico de opciones que una situaci�n puede adoptar, en virtud del comportamiento de sus constituyentes. Pero, tal vez, lo m�s importante sea la aspiraci�n por lograr una permanente actitud equilibrada entre alerta y serenidad, desde donde sea posible estimar la l�gica de un proceso complejo, sus par�metros esenciales y accesorios, las motivaciones originarias, las probabilidades de impacto en el Medio de Pertenencia y por tanto, las respuestas que se puedan generar en cada caso. Todo ello, destinado a enfrentar y solucionar los problemas o riesgos ya identificados, con el prop�sito de materializar una asesor�a eficiente, capaz de potenciar decisiones asertivas.
- fuentes de informaci�n de dudosa calidad.
- insuficiencia de informaci�n confiable y precisa.
- deficiente preparaci�n intelectual, profesional y cultural del personal de analistas.
- priorizaci�n inadecuada de los datos disponible.
- tiempo de procesamiento demasiado breve.
- excesos de compartimentaje, a causa de salvaguardias mal entendidas.
- especulaci�n a partir de pre-conceptos val�ricos.
- corpus difuso a causa de contenidos contrapuestos.
- evaluaci�n deficiente de la gravitaci�n de cada elemento de informaci�n.
- reticencia al abandono de conceptos metodol�gicamente ya superados.
- permeabilidad frente a grupos o instancias de presi�n.
- valoraci�n excesiva de detalles triviales.
- incapacidad de discernir entre "ruido" y "se�ales".
- cambios imprevistos en el discurrir de la situaci�n.
- presencia de eficiente actividad de decepci�n o encubrimiento.
- sub-estimaci�n de las potencialidades de maniobra de los actores analizados.
- aceptaci�n (para el medio del asunto en estudio) de condiciones similares a las presentes en el MEDIO PROPIO (s�ndrome del "espejo").
- alerta sobredimensionada sin fundamento ("que viene el lobo").
- flujo de comunicaciones interno: deficiente.
- flujos de informaci�n general: lentos.
- inadecuada distribuci�n de las informaciones y del producto final a los usuarios: p�rdida de oportunidad.
XI. CONCLUSIONES ESPECIFICAS.
- El cultivo de la virtud de conocer, traducida en una vocaci�n por alcanzar mejores niveles de pensamiento que lleven con el tiempo a la SABIDUR�A, es la esencia mas pr�stina de la carrera profesional del ANALISTA, un proceso deseable pero por sobre todo necesario para dignificar esta profesi�n. S�lo metas dif�ciles de alcanzar demuestran la imprescindible voluntad por transcurrir hacia estados superiores de la conciencia, indispensables para la reflexi�n mas serena y el ejercicio profesional mas �ntegro.- La utilizaci�n parcial de una buena producci�n de informaciones es responsabilidad �nica de los decisores y no de los analistas que la realizaron, de acuerdo a su preparaci�n profesional.
- El empleo de reportes de informaci�n procesada para adoptar decisiones que vayan m�s all� de sus contenidos y alcances, puede resultar altamente riesgoso, pues su base de sustentaci�n no es ilimitada.
- El usuario de productos de informaci�n debe estar consciente de las capacidades y posibilidades de desarrollo de los acontecimientos, de la ocurrencia de situaciones fortuitas y de la eventual presencia de voluntarismos en los actores involucrados, sean estos: sociales, econ�micos, pol�ticos, estrat�gicos, etc.
- La forma mas efectiva para incrementar la productividad de los analistas, consiste en facilitar la colaboraci�n de todos los estamentos participantes y evitar la redundancia en la solicitud de trabajos repetitivos, incorporando los temas de larga vigencia en boletines de peri�dicidad regular.
- Para un mejor aprovechamiento del flujo de informaci�n mundial y nacional, -cada vez mayor-, es indispensable la existencia y desempe�o eficiente de analistas-sintetizadores-b�sicos, cuya misi�n, -por �rea-, debe ser la separaci�n y clasificaci�n de datos para permitir una labor de producci�n m�s flu�da y oportuna en los niveles anal�ticos superiores.
- Es tan importante, en la etapa de procesamiento, saber preguntar como saber responder, para lograr un mejor servicio al usuario. Esto significa instituir medidas de control de calidad de la informaci�n, tanto para los directivos como para los analistas.
- El apoyo tecnol�gico (como es el caso de los sistemas computacionales) en sus variadas expresiones, s�lo permiten disponer de datos e informaci�n en forma mas oportuna e interactiva. Sin embargo, detr�s de su empleo, debe existir un concepto asimilado a una Doctrina Tecnol�gica, que considere en su expresi�n cu�l es el verdadero rol y cu�les los alcances que puede brindar la infraestructura tecnol�gica, en el esfuerzo de procesamiento informativo para permitir su mejor aprovechamiento.
- Un buen an�lisis es aquel que cumple a cabalidad con eficiencia y eficacia, todas las etapas metodol�gicas de un modelo de an�lisis, sumadas a la condici�n de producir resultados asertivos, precisos, �tiles y oportunos para la toma de decisiones, respecto de un asunto en estudio.
- Un buen analista debe reunir en s�, las altas virtudes del estudio sistem�tico, la curiosidad cient�fica y la imaginaci�n prol�fica, aunando a sus aportes con el valor de la experiencia y el trabajo profesional sistem�tico junto a una natural creatividad, en el ejercicio cotidiano de una profesi�n erudita, silenciosa y aun desperfilada.
CONCLUSION GENERICA.
Util, breve, objetivo y oportuno, son los nuevos rasgos concretos de la vieja m�xima: Poco, Bueno y A Tiempo.
XII. BIBLIOGRAFIA.
Libros.- Balbi Eduardo R. "Capturando el futuro". Ed FORMATO. Buenos Aires. Argentina. 1997.
- Baumard Ph. "Strat�gies et surveillance des environnements concurrentiels. Ed. Masson. Paris. France. 1991.
- Charter D., Farson S. and Hastedt P. "Intelligence Analysis and Assessment". Ed. Frank Cass London. UK. 1996.
- Choate Ph. "Agent of Influence". Ed. KNOPF. NEW YORK. USA. 1990.
- Delmas Ph. "Le maitre des horloges". Ed. Odile Jacob. Paris. France. 1991.
- Dept. of the Army US. "All-source Analysis System and the analysis and control element". FM 34-25-3. Washington. D.C. USA. 1995.
- D�riga L. Enrique. "Metodolog�a del pensamiento". Ed. Herder. Barcelona. Espa�a. 1986.
- Gill Peter. "Policing Politics". Ed Frank Cass. 1995. London. U.K.
- Godson R. May E. y Schmitt G. "Inteligencia en la Encrucijada". Ed. Brassey's. London. UK. 1996.
- Godson R. "Intelligence Requirements for the 90's". Ed. National Strategic Information Center. USA. 1990.
- Griffiths F. "Le Reciclaje de renseignement". Ed CSARS. Pac Meech. 1995. Toronto. Canad�.
- Guerrien Bernard."Le Th�orie des Jeux". Ed. Economica. Paris. France. 1995.
- Heuer Richards J. "Psicolog�a del An�lisis de Inteligencia". Centro para el estudio de la inteligencia. Consejo Nacional de Seguridad. Departamento de Historia de la Inteligencia. Gobierno de los Estados Unidos. 1999.
- Krippendorff Klaus. "Metodolog�a de an�lisis de contenido". Ed. PAIDOS. Barcelona. Espa�a. 1990.
- Le�n G. Orfelio. "An�lisis de decisiones". Ed. Mc Graw Hill. Araraca. Madrid. Espa�a. 1993.
- Negroponte Nicolas. "Being Digital". Ed Alfred Knopf Inc. 1995. New 1995. New York. U.S.A.
- O'Connor J. y Seymour John. "Introducci�n a la programaci�n neuroling��stica". Ed. URANO. Barcelona. Espa�a. 1995.
- Pinto Mar�a y G�lvez C�rmen. "An�lisis Documental de Contenidos". Ed. SITESIS. Madrid. Espa�a. 1999.
- Ponju�n Dante Gloria. "Gesti�n de Informaci�n". Principios, conceptos y aplicaciones. Ed. Universitaria. CECAPI. Prorrectoria. Universidad de Chile. Santiago. Chile.
- Rheingold Howard. "Realidad Virtual". Ed. Gedisa. Barcelona. Espa�a. 1996.
- Samson Pierre. "Conduire efficacement sa pens�e: de l'id�e au project". Ed. Les Editions d'Organisation. Paris. France. 1987.
- Smith A. James. "Intermediarios de ideas". Ed. G.E.L. - SRL. Buenos Aires. Argentina. 1996.
Art�culos.
- Ben Israel Isaac. "Filosof�a y Metodolog�a de la Inteligencia: La l�gica del proceso de apreciaci�n".
- Ben Israel Isaac. "Fallas de an�lisis: la verdad en duda". Revista de las FDI. vol. IV. N�3. 1989. Tel Aviv. Israel.
- Coseriu Eugen. "Norsk Tidsskrift for Sprovidenskap". Dans la rue". Le Francais Moderne. N� 30. 1943. Paris. France.
- Davis Forrest L. "Intelligencia Predictiva". M.I.P.B. review. Fort Wachuca . AZ. USA. 1997.
- Fa�ndez Ulises. "Tecnolog�a y Conflictos de Informaci�n". Documentos de Trabajo. Instituto de Ciencia Pol�tica. U. de Chile. N� 64. Santiago. Chile. 1997.
- Hjelmslev. "Prolegomena to a theory of language". Baltimore. USA. 1953 (pgs. 73-95).
- Levinson Paul. "On Behalf of Humanity". Foreing Affairs review. Washington D.C. USA. 1998.
- Lockwood Jonathan. "L.A.M.P.: nuevo m�todo anal�tico para la prediccion". M.I.P.B. review Fort Wachuca. AZ. USA. 1995.
- Quintana Rodolfo Guillermo. "An�lisis de Contenido a nivel estrat�gico". Revista "Manual de Informaciones. Vol. XXXVI. N� 1. Buenos Aires. Argentina. 1994.
- Resch T. David. "An�lisis predictivo". M.I.P.B. review. Fort Wachuca. AZ. USA. 1995.
- Smith A. Edwards. "Ubic�ndolo a trav�s de la ventana correcta". M.I.P.B. review. Fort Wachuca. AZ. USA. 1994.
- Watanabe Frank. "Quince axiomas para analistas de inteligencia". Ed. International Society for the Intelligence Studies. Washington D.C. USA. 1995.